No esperes a las vacaciones para vivir. Deja de aplazar lo que te hace bien. Puedes tenerte en cuenta un poquito cada día. Tu bienestar también se construye en lo cotidiano.
Alguien que ya ha vivido traumas previos puede estar más sensibilizado al estrés. Puede haber personas especialmente vulnerables, con menos recursos de afrontamiento y que necesitarán mayor apoyo y una ayuda adicional.
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