Ya sospechaba yo que irme al monte, caminar por un bosque o regar los geranios me venía bien. Lo sospechaba yo y lo intuían ya las abuelas de nuestras abuelas, que de alguna manera sabían que somos seres de la tierra y necesitamos la conexión con la Naturaleza.
En los últimos años, diferentes estudios ya han mostrado esto que sabíamos desde las entrañas. Y han podido explicárnoslo para que podamos ayudarnos con ello.
La naturaleza como reguladora de la amígdala
Caminar por la naturaleza reduce de forma significativa la actividad de la amígdala, una estructura cerebral clave en la gestión del miedo, la ansiedad y las respuestas de estrés.
La amígdala es como un radar emocional. Detecta amenazas, evalúa riesgos y activa respuestas rápidas para protegernos. Cuando funciona de forma equilibrada, nos ayuda a reaccionar con claridad. Pero cuando está sobreactivada, todo se vive como urgente, peligroso o excesivo. Y ahí aparecen las respuestas precipitadas, la ansiedad que se amplifica y la sensación de estar “a punto de estallar”.
En la sociedad en la que vivimos, que la amígdala esté sobrepasada es lo más habitual, ya que las dinámicas, ritmos y estímulos a los que nos sometemos conducen a ello.
Regular la actividad de la amígdala es esencial para nuestro bienestar y para proteger la salud mental.
Y una de las formas más accesibles, sencillas y ancestrales de hacerlo es el contacto con la naturaleza.
Lo que ocurre en el cerebro cuando caminamos por un bosque
Estudios recientes han observado que, tras un paseo de unos 60 minutos por un entorno natural, la actividad de la amígdala disminuye de manera notable. Esto significa que:
- La reacción emocional ante situaciones adversas es menor.
- Mejora la capacidad de atención y presencia.
- Mejora nuestra capacidad para responder en lugar de reaccionar.
- Se abre un espacio interno para elegir una respuesta más adaptativa.
- Reduce la rumiación mental.
- El estrés se reduce y la sensación de amenaza se suaviza.
La naturaleza actúa como un regulador biológico. El cerebro, acostumbrado a la hiperestimulación urbana y digital, encuentra un ritmo más lento y más seguro. Y desde ahí, se reorganiza.
Construir salud
La salud no es solo ausencia de enfermedad. Salud también es poder construir activamente nuestro bienestar.
Podemos generar salud, construir activamente nuestro bienestar, a través dedecisiones conscientes y prácticas cotidianas.
La naturaleza ayuda a que la amígdala deje de estar en modo alerta constante. Y cuando la amígdala se calma, la vida se vuelve más habitable.
La vida tiene sus dificultades, complejidades y a veces dramas. Volver a lo esencial, al cuerpo, a la conexión interna, permite transitar estas situaciones con mayor sensación de estabilidad y por tanto con menor carga interna y estrés.
Puedes detenerte unos minutos, observar la luz del día, escuchar las hojasen los árboles, sentir tu respiración al caminar, oler la hierba , tocar latierra…
La naturaleza nos devuelve al cuerpo.
Y el cuerpo nos devuelve al presente.
Y desde el presente, podemos elegir mejor.
🌿 Si quieres acompañamiento en este proceso
Si estás atravesando una etapa de estrés, ansiedad, cambios vitales necesitas aprender a regular tu sistema nervioso, puedo acompañarte.
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